En esta ocasión Francesc Pedró analiza que funciona en el aula y por qué determinadas prácticas tienen éxito y otras no. Además, nos aporta datos sobre como debemos introducir y hacer que permanezcan las nuevas tecnologías en las escuelas de educación primaria.
Cuando se habla de introducir las nuevas tecnologías en los centros pienso en la cantidad de cosas que podrían aprender de forma autónoma los alumnos/as y que además estos estarían satisfechos con el cambio. Bien pues, Francesc Pedró afirma que: “los alumnos/as tienden a mostrar rechazo cuando las soluciones tecnológicas cambian radicalmente las prácticas tradicionales de enseñanza y aprendizaje”. Esto puede deberse a que el esfuerzo e implicación en estas es mayor, sin embargo el resultado o beneficio no es equitativo.
Ahora bien, no podemos pretender que los centros cambien sin tener en cuenta dos perspectivas, que deben cumplirse con un porcentaje similar sino igual, la de los alumnos/as y la de los docentes. Estos deben conseguir sentirse capaces de dominar el ámbito tecnológico y, más importante si cabe, ver que las soluciones que se proponen con las tecnologías aportarán beneficios tanto a su trayectoría, en el caso de los docentes, como en el expediente académico para los alumnos/as. Por el contrario no se conseguirá que los centros realicen el cambio ya que si suponen mayor esfuerzo, para qué molestarse, para qué usarlas...
¿Cómo averiguamos si funcionan o no? para averiguar si las prácticas realizadas en el aula mediante la ayuda de las nuevas tecnologías, debemos partir de seis elementos básicos: competencia, motivación, relevancia, comodidad, eficiencia y unanimidad.
La competencia. Puesto que la sociedad del S.XXI esta, prácticamente, inmersa en la tecnología y un alto porcentaje utiliza Internet a diario ya sea en el trabajo o ocio, debemos como docentes formar a los alumnos/as en esta competencia, de manera que puedan desenvolverse correctamente en el mundo que vivimos. Por tanto, es evidente que los docentes deben estar en continua formación y trabajar con un espíritu científico ya que les permitirá trabajar mejor con sus alumnos/as.
La motivación. El uso de tecnología para prácticas en cualquier área de conocimiento, siempre despierta la motivación y creatividad en los alumnos/as pero, como ya mencione anteriormente, suponen una mayor implicación y los beneficios parecen no ser congruentes.
La relevancia y la eficiencia. Las soluciones que se pretenden dar con el uso de las tecnologías en el aula deben ser apropiadas a la tarea que se quiere realizar. Se deben cumplir con estas los objetivos propuestos y lograr un aprendizaje eficiente y significativo.
La comodidad y la unanimidad. Debe existir un clima en el que todos miembros de la comunidad educativa se sientan agusto ¿cómo lograrlo? mediante actitudes positivas, optimistas y realistas sobre lo que se pretenden hacer, y con organización, constancia, continua formación y diálogo igualitario por parte de docentes y alumnos/as.
Desde una perspectiva pedagógica son muchos los aspectos que deben cambiar y están cambiando en algunos centros, entre otros: la creación de una plataforma, como bien dice Francesc Pedró, facilita el acceso a la información del centro y ofrece a los alumnos/as recursos y materiales didácticos. Pero también hay que destacar la importancia de los planes de acción destinados a favorecer el uso de tecnología en las aulas. Estos están destinados a la formación del profesorado, facilitan contenidos y/o aplicaciones digitales así como redes de apoyo.
A modo personal y tras esta lectura, parece que cada vez se va definiendo mi pensamiento y estoy más posicionada hacia las Nuevas Tecnologías aplicadas a la Educación.
Por un lado, el Currículum de Primaria en unas áreas presta más atención o pretende la introducción de las TIC. Por otro lado, creo conveniente la introducción de la tecnología como una competencia más ya que vivimos en una sociedad cambiante y la escuela debe ir al unisono. Si lo que pretendemos es formar a alumnos/as creativos, emprendedores, autónomos, capaces de investigar...hay que hacerlo en todos los aspectos y eso incluye las nuevas tecnologías.
La motivación de los alumnos/as no se conseguirá por la vía en la que muchos docentes de este país se mueve. Docentes que no están formados o con recursos y materiales didácticos escasos que nada tienen que ver con los creados por #MESTRESTIC innovadores, creativos y con cierto positivismo hacia las Buenas Prácticas. Creo que el hecho de no usar tecnología en el aula va unido a varios aspectos: falta de esfuerzo y creencia por parte del docente; falta de medios y recursos a nivel económico en los que apoyarse para impartir las clases; la comodidad de trabajar con el libro de texto digital con el que podría impartir clae cualquier persona.
Las nuevas tecnologías ayudan al alumnado, personal docente, administrativo, aportan importantes beneficios para la gestión y organización del centro, sin olvidar el canal de comunicación con las familias y supone un importante ahorro económico en cuanto a material se refiere, papel y tinta.
Desde la Administración y el Estado, al promulgar las Leyes, hay muchos cambios que realizar para conseguir realizar el cambio en Educación. Pero contamos con el esfuerzo y dedicación que muestran todos aquellos docentes que si creen en el cambio, y si además a estos les sumáramos los futuros docentes que acabarán la carrera con pensamientos positivos y realistas hacia las nuevas tecnologías, conseguiremos hacer mucho más ruido del que ya se hace en la actualidad. Porque pienso que lo que más faltan son ganas por parte de la mayor porte de los docentes y esto es para mí, el factor más importante.